La crisis hipotecaria y los envejecientes

El número de las víctimas de la crisis hipotecaria aumenta cada día y lamentablemente, incluye un grupo de los ciudadanos más vulnerables, los envejecientes jubilados.  Debido a que la gran mayoría de estos deudores pagaron sus hipotecas por muchos años, el valor neto de su residencia (equity) fue demasiada tentación para los corredores de hipotecas inescrupulosos.  La posibilidad de recibir comisiones sustanciales por cada refinanciamiento inspiró a múltiples indeseables a convencer a muchos envejecientes a refinanciar sus hogares.  Debido a que la gran mayoría de éstos ciudadanos tienen la limitación de ingresos fijos, los corredores exageraban sus ingresos en las solicitudes de crédito, sabiendo que llegaría el momento en que la falta de capacidad de pago resultaría en la pérdida de la propiedad mediante ejecución de hipoteca (foreclosure).

Encuentro un tanto irónico que muchos de éstos mismos timadores con licencia hoy se anuncian como los profesionales más capaces de lograr la modificación de los préstamos de sus víctimas.  A pesar de que la administración del Presidente Obama ha creado programas diseñados para aliviar la carga a deudores hipotecarios, la limitación de ingresos de éstos deudores en particular hace difícil convencer a un acreedor hipotecario a reducir el pago mensual a un nivel en harmonía con la capacidad de repago.  Quiero estar claro que aunque no es imposible lograr la modificación, es difícil y, por ende, requiere un profesional con experiencia en la material.  Sería un error serio contratar un profesional para dicho trabajo que no sea abogado, por varias razones.

Primeramente, en el caso de una hipoteca fraudulenta, es posible lograr la recisión del contrato hipotecario.  Esto significa que el tribunal podría declarar que el consentimiento prestado por el deudor estaba viciado por fraude, y por tanto, los términos del préstamo hipotecario no son exigibles.  Segundo, existen numerosos estatutos federales que confieren remedios significativos a las víctimas del fraude hipotecario.  Tercero, solo un abogado tiene el adiestramiento y conocimiento requerido para levantar y probar este tipo de defensa.  Afortunadamente, el deudor envejeciente tiene una ventaja cuyo valor es incalculable -  la experiencia.  Insista en conocer personalmente al profesional que anticipa contratar.  Confien en sus instintos en el proceso de selección.  Recuerden, “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

Luis A. González
Abogado y Mediador
L. A. González Law Offices, P.A

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